El Potez 54 fue el segundo modelo en importancia de la menguada flota de bombarderos de la República. En agosto de 1936, mientras que Italia y Alemania enviaban a los nacionalistas unidades aéreas completas con sus pilotos, armamento, utillaje y hasta combustible, Francia mandó un puñado de aviones sueltos, muchos de ellos sin armas, que deberon ser acondicionados apresuradamente.
Parte de estos aviones se encuadraron en la escuadrilla España, cuyo principal efecto fue moral, pues no en vano contaba como líder con un propagandista de la talla de André Malraux. Malraux parece ser que hizo en España más o menos lo mismo que hizo Lord Byron en Grecia un siglo atrás.