Los alemanes enviaron un ecosistema aéreo completo, que se instaló en la Península como el departamento español del ejército del aire alemán. Los envíos de material fueron muy fluidos, adaptados a las necesidades de cada momento, y bastante regulares. Los aviones enviados era de una docena de tipos básicos distintos: cazas monoplanos compactos, cazas tradicionales biplanos, bombardeo en picado, asalto, bombardeo pesado, bombardeo rápido ligero, reconocimiento, transporte medio, hidroaviones, enlace, escuela y hasta transporte VIP (como el avión de Queipo de Llano).
Cada tipo solía incluir un par de modelos, que el ejército del aire alemán sometió a la guerra de España para obtener una selección darwinista del mejor. La categoría de caza compacto completamente metálico estaba representada por el Me-109 (que ganó) y el He-212 (que perdió). En la categoría de bombardeo pesado, el He-111 se impuso al Ju-86, en la de reconocimiento y bombardeo ligero el Do-17 ganó al He-70, y así por el estilo.
La composición del ecosistema aéreo alemán evolucionó marcadamente a lo largo de la guerra. Los modelos que se revelaban mejores en la lucha regresaban a España en versiones mejoradas. Así sucedió con el Ju.87 Stuka, el Do-17, el He-111 y sobre todo el Me-109, que llegó a España a comienzos de 1937 como un dudoso prototipo y mejoró progresivamente hasta que el 1939 la versión “cuasidefinitiva” (el Me-109E) pudo participar en algunos de los últimos combates.
El verano de 1942, el Agregado del Aire de la embajada española en Berlín viajó a Ausburgo para hacer entrega al profesor Messerschmitt de la Gran Cruz del Mérito Militar. El famoso inventor y constructor "expresó su alegría por haber contribuído modestamente, con sus aviones, al triunfo de la Guerra de Liberación Española" [1]
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[1] Revista de Aeronáutica, nº 24 (76) noviembre de 1942
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