El nacionalismo español saludó alborozado la aparición del Barrón Flecha, considerado como el primer avión completamente fabricado en España. Lo cierto es que ya había habido varios precursores, entre los cuales el más enigmático fue Antonio Fernández , modista y constructor de un aeroplano en el que se mató.
El aeroplano de Barrón era una versión del modelo austríaco Lohner Pfeilflieger que estaba en servicio con la Aviación militar desde 1913, y que había causado buena impresión en Marruecos. El motor era un Hispano Suiza, diseñado en Barcelona por Marc Birkigt, ingeniero suizo de la casa. El motor era ligero y seguro, y se fabricaron unos 50.000 durante la primera guerra mundial con destino a las aviaciones aliadas.
Aunque el avión 100% español era en realidad una mezcla de tecnología austrosuizocatalana, no dejaba de ser una notable realización industrial para un país semisalvaje, como no dejaban de repetir los pesimistas crónicos del regeneracionismo.