En 1961, la USAF adjudicó a CASA un contrato para la inspección y reparación de sus aviones C-130 Hercules. El personal de la empresa "quedó gratamente impresionado por el imponente aspecto del avión". La relación entre CASA y la USAF había comenzado ya en 1955, dedicándose la firma de Getafe a reparar y modificar T-33 Shooting Stars, F-86 Sabres y F-100 Super Sabres, entre otros modelos. Cuando cayó en sus manos el Hercules, CASA había trabajado ya en más de 1.700 aviones de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos (1).
Operar varios centenares de reactores de carga de cuatro motores (Galaxy, Starlifter y Globemaster) es algo que hoy por hoy sólo está al alcance de los Estados Unidos, aunque Rusia retiene algo de la gran capacidad de transporte aéreo pesado heredada de la Unión Soviética. La mayoría de los países se deben conformar con modestas flotas del Lockheed Hercules, sin duda el avión de transporte militar más vendido del mundo, que también conoce usos civiles. Estos aviones no sirven únicamente para proyectar poder militar en puntos alejados. Con gran frecuencia, se utilizan en las llamadas misiones humanitarias, transportando alimentos, medicinas y suministros a regiones devastadas por catástrofes naturales o de origen humano.
Millares de quintos destinados a las Islas Canarias volaron por primer en un avión gracias a los Hércules del Ejército del Aire, que se encargaban de transportar a los reemplazos desde la Península a las Islas. Los quintos recibían una chapa de identificación de cadáveres que debían colgarse al cuello durante toda la duración del viaje.
---------
(1) "CASA-USAF: nuevo contrato". Avion, octubre de 1961.