Tradicionalmente, el círculo de capitales costeras o de montaña de la mitad ancha de América del Sur ha mirado con desconfianza a la inmensa extensión verde que se extendía entre ellas. La Amazonia no era fácil de entender desde Quito, Bogotá o Río de Janeiro (más tarde Brasilia). Pasados los tiempos de El Dorado, esa inmensa extensión de bosque parecía un lugar amenazador. Campos de cultivo roturados, carreteras y ferrocarriles, los atributos de la civilización, parecían débiles e inermes en comparación con el inmendo poder de la selva. Si no se los protegía adecuadamente, los árboles crecerían sobre sus ruinas.
La consideración de la Amazonia dio un vuelco total en las últimas décadas. De apabullante infierno verde capaz de tragárselo todo pasó a frágil y amenzado tesoro natural, el mayor del mundo.
Brasil implantó desde comienzos del siglo XXI el SIVAM-SIPAM, sistema de vigilancia y protección de la Amazonia, como respuesta a la necesidad de conservar y al mismo tiempo explotar este "pulmón del planeta". Embraer proporcionó los aviones, un derivado del jet regional ERJ-145 para llevar los sensores y el Super Tucano como brazo armado del sistema.
El Super Tucano ha sido diseñado teniendo en cuenta las condiciones amazónicas de calor, temperatura y disponibilidad de asistencia técnica. Al final se ha convertido en el avión colonial o de contrainsurgencia perfecto: es pequeño y fácil de mantener, pero puede volar muy largas distancias, vigilar grandes extensiones de territorio y, si hay indígenas hostiles abajo (narcotraficantes y guerrilleros, por ejemplo), atacarlos con una gran cantidad de bombas y municiones. También resulta muy útil para perseguir actividades ilegales en territorios donde la policía apenas puede llegar. Es el caso de la extensa región donde confluyen Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil.
En la Amazonia, el Super Tucano brasileño se dedica principalmente a perseguir el tráfico de drogas, por ejemplo destruyendo con bombas los campos de aterrizaje clandestinos que abundan en la región. Los Super Tucanos colombianos se han especializado en los ataques a las FARC. Varios ataques realizados en los últimos años han descabezado repetidas veces la cúpula de la organización guerrillera. Un tercer país amazónico, Ecuador, también posee Super Tucanos, adquiridos con el mismo objetivo que los aviones brasileños y colombianos.