La participación de este avión en la gran guerra de España es dudosa, pues no se conservan testimonios fehacientes de ningún tipo, ni fotografías. Algunos autores sospechan que se trató de una historia frustrada de solidaridad obrera internacional, y que al menos dos ejemplares fueron comprados por suscripción de los trabajadores de la factoría Marcel Bloch (firma ahora integrada en Dassault).
El 27 de agosto de 1936, Flight publicó un suelto titulado "Una extraña historia", dentro de una artículo apoyando firmemente la no-intervención en España: "... esperemos que no sea verdad la información desvelada por el Echo de Paris, según la cual los trabajadores de una fábrica francesa amenazaron con la huelga a no ser que se les permitiera construir dos aviones en su tiempo libre para el Gobierno español, y que el sr. Cot, ministro del Aire, ha consentido el envío de los dos aparatos. Los miembros del Gobierno francés pueden simpatizar en privado con los Socialistas en España, pero van a causar graves problemas si dejan que estas simpatías afecten a su actuación oficial. De todas formas la historia es increíble, y esperemos que sea pronto desmentida oficialmente".
ABC de Madrid (Diario republicano de izquierdas por entonces) publicó el 6 de septiembre de 1936 unas declaraciones de Pierre Robert, periodista de Le Peuple, órgano de la CGT francesa, sobre un "hermoso gesto de los obreros de las fábricas de aviones de París". "Estos trabajadores, que suman varios miles, han acordado trabajar gratuitamente cuatro horas suplementarias todos los días y esa media jornada de trabajo desinteresado la ofrecen voluntariamente a los obreros de España. Después de sus ocho horas de trabajo intenso, esta media jornada la consideran como un descanso, pues, según dicen, "las trabajamos para nosotros mismos".
"En cada mitin, en cada acto oficial, en cada conferencia o en cada manifestación miles de gargantas lanzan sin cesar el grito que es ya una consigna: "¡Aviones para España! ¡Aviones para España!""