El 21 de marzo de 2006, tres aviones del Ejército del Aire (Hércules y CN-235) llegaron a Nuadibú (Mauritania, el antiguo Port Étienne), cargados con 23 toneladas de ayuda humanitaria, principalmente tiendas de campaña, grupos electrógenos, depósitos de agua y todo lo necesario para construir un centro de acogida de inmigrantes con capacidad para cerca de 200 personas y un colegio.
Justo una semana después, los primeros 65 “irregulares” volaron desde Fuerteventura a Nuadibú en un avión de Air Europa, devueltos por el Gobierno español, pero no se quedaron en el campamento de acogida, en torno a cual se estaba construyendo mientras tanto una alambrada de cuatro metros de altura, sino que fueron trasladados directamente a Nuakchot, la capital de Mauritania, para ser enviados desde allí a sus supuestos lugares de origen, Senegal y Mali. Desde entonces, 25 agentes de la Guardia Civil han sido destacados en Nuadibú “para prevenir la salida de ayucos rumbo a Canarias” [1].
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[1] El País, 6 de agosto de 2008