Lo más impresionante de Vueling es su imagen ultra-moderna y ultra-internacional. Utiliza gran número de Airbus A320, un avión diseñado por computadora y que no es fabricado por ningún país determinado. Ha inventado un horrendo lenguaje para sus anuncios en España con frases como “Ahora verás nubes everywhere” , “fly agosto” o smplemente “compring”.
En realidad su publicidad ya apenas utiliza el lenguaje escrito, sino una imagen de referencia tópica (una columnna jónica rota al sol, una pared italiana con ropa tendida y desconchados en las paredes), el nombre del destino (Canarias, Atenas, Roma) y la fórmula mágica: from + una cantidad que no supera los 40 euros.
Comparada con la enorme pesantez cultural de viejas compañías como Iberia, British Airways, Air France o Lufthansa, Vueling es ultraligera. Recientemente se hizo con Clickair, la aerolínea de bajo coste creada por Iberia. Tiene su base en el Prat de Llobregat, Barcelona, está dirigida por un exministro catalán del gobierno y goza de influencias en la Generalitat. Parece ser que Iberia piensa asignar a Vueling todas sus rutas de corto y medio radio, para centrarse en trayectos transoceánicos de la mano de su partner British Airways, con la que forma IAG (International Airlines Group), un nombre que es un derroche de imaginación.