Hay al menos 135 Airbus A320 matriculados en España, con un total de unas 20.000 plazas disponibles. El A320 sirve tanto las rutas interiores como el tráfico europeo. Muchas compañías de bajo coste utilizan este avión, atrayendo al público con tarifas tan baratas como 19€ en un trayecto Madrid-Berlín. Como resultado, pasar un fin de semana en París o en Marrakech no es ya cosa de unos pocos pudientes, sino una actividad que se practica en masa, especialmente durante los puentes que jalonan el calendario laboral español.
El A-320, un avión “pequeño” en la clase del Boeing 737, es el gran éxito de ventas de Airbus y aprovechó la experiencia de los modelos grandes A-300 y A-310. Diseñado pues a lo largo de la década de los 80, la creciente potencia informática disponible se aprovechó intensivamente en el diseño del aparato, probando virtualmente miles de configuraciones hasta dar con la aerodinámica más acertada. La cabina de pilotaje cuenta con unas pocas pantallas planas que muestran todo lo que necesita saber el piloto, en lugar de cientos de relojes y diales. Lo más importante es la manera computerizada de volar del avión.
Una vez colocado en una ruta determinada, el ordenador de a bordo interpreta las múltiples señales que recibe del medio que rodea al avión rachas de viento, altura, variaciones en la sustentación- y proporciona una respuesta automática cuasi instantánea de las superficies de control que mantiene el aparato en vuelo suave, seguro, nivelado y sin sacudidas. Esto tiene algunas consecuencias imprevistas. Los pilotos no “conducen” ya el avión menejando los mandos, como en los tiempos del SuperConstellation, lo que produce menos fatiga muscular. Al mismo tiempo, estar sentado ahí siendo responsable de todo y confiando que las computadoras hagan bien su trabajo es encontrado por algunos profesionales como propicio al estrés psicológico.